¿Comprobaba SEAT las especificaciones técnicas de los motores del #volkswagengate?

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No hay manual, trabajo doctrinal, artículo o directriz internacional sobre corporate compliance que no haga especial hincapié en que la eficacia de estos programas pasa por impregnar a toda la empresa con una cultura orientada al cumplimiento. Cultura cuyo origen nace en los órganos de administración.

Aquí ya he hablado en alguna ocasión de esto mismo. El ejemplo alemán de la IDW PS 980, por ejemplo, que establece la cultura de cumplimiento como un de los 7 elementos básicos que debe tener un modelo eficaz.

Exactamente lo mismo ocurre en el modelo recomendado en Estados Unidos en el apartado de Effective Compliance and Ethics Program  de las Sentencing Guidelines, según las cuales uno de los dos objetivos que deber perseguir un programa de compliance es promover una cultura de organización que aliente las conductas éticas y de cumplimiento.

De hecho, resulta paradójico que en nuestro 31 bis 4 CP no haya referencia a esta cuestión. Y que no exija en su modelo de prevención la obligación de la empresas dediquen tiempo y espacio a la formación para favorecer una cultura de cumplimiento. 

La cultura de cumplimiento va de arriba a abajo. Nace en los más altos estadios de la organización (tone at the top) y se trabaja día a día. Se transmite en todos los actos de la sociedad y, en especial, de los más altos estadios de la empresa.

Qué la cultura de cumplimiento de SEAT – VOLSKWAGEN no es ni de lejos la propia de un modelo de cumplimiento ha quedado más que retratada a raiz del #volskwagengate.

¿Qué valores ha ofrecido el grupo respecto a SEAT durante los últimos 20 años? La de la amenaza de la deslocalización. O me subvencionas o me voy, o me cambias la legislación laboral o me voy, o reduces los salarios o me voy. Y, ahora, si me reclamas las subvenciones de mis falsos motores eco…

Pues eso. Nadie cuestiona la honorabilidad de la marca, ni su dirección. El gobierno duda si reclamar o no las subvenciones recibidas a cuenta del motor trucado, por si acaso. Lo sindicatos también hablan de honorabilidad de la plantilla, por la cuenta que les trae. Incluso los medios de comunicación se quedan con la honestidad de la empresa ¡los malos son los de Volkswagen!

Y luego, está la otra cara de la moneda. De que nos sirven las responsabilidades penales de las personas jurídicas, los códigos de buen gobierno o los compliance programs si con un 20% de paro hay marcas que están por encima de todo.

Sólo una pregunta, para acabar.

Realizaba SEAT pruebas para comprobar que los motores que le suministra su proveedor cumplen con las especificaciones técnicas exigidas? 

La diferencia de respuesta es importante. Si es que sí, les engañaron. Si es que no, es un fallo de compliance.

Conclusiones:

  • No habrá investigación a SEAT.
  • 700.000 vehículos contaminando salidos de la factoría española.
  • No se revisará la cultura empresarial. Al contrario, a su CEO se le premia ascendiéndolo para dirigir el grupo, enviando un mensaje a todo el mundo, si miras hacia otro lado…
  • No hay noticias de que SEAT vaya a actuar contra su matriz. Al contrario que AUDI, por ejemplo.
  • Y ya veremos que pasa con las ayudas recibidas del Estado.

2 respuestas a “¿Comprobaba SEAT las especificaciones técnicas de los motores del #volkswagengate?”

  1. […] Podemos hablar en este momento de responsabilidad de la persona jurídica, sistemas de Compliance, su eficacia y exención de responsabilidad de Volkswagen; pero primero hay que bajar a la arena y enfangarse, esto es, acreditar de forma cierta (aún indiciaria) la existencia del hecho/s delictivo/s, y ya hemos visto las dificultades que ello supone. Lo que nos lleva a plantearnos: ¿es siempre la mejor defensa para la empresa confesar una infracción criminal en su seno, que, se mire como se mire, es siempre presunta en tanto un juez no diga lo contrario? Porque, asumir el delito es asumir rascarse el bolsillo directamente, sin miramientos (y si en España se han vendido 600.000 vehículos con el software en cuestión, la firma está preparada para un proceso de negociaciones e indemnizaciones a nivel mundial que puede poner en peligro su continuidad). Y respecto del riesgo reputacional, bueno, daría mucho que hablar. De momento ya se ha visto lo que pasa con SEAT. […]

  2. […] Podemos hablar en este momento de responsabilidad de la persona jurídica, sistemas de Compliance, su eficacia y exención de responsabilidad de Volkswagen; pero primero hay que bajar a la arena y enfangarse, esto es, acreditar de forma cierta (aún indiciaria) la existencia del hecho/s delictivo/s, y ya hemos visto las dificultades que ello supone. Lo que nos lleva a plantearnos: ¿es siempre la mejor defensa para la empresa confesar una infracción criminal en su seno, que, se mire como se mire, es siempre presunta en tanto un juez no diga lo contrario? Porque, asumir el delito es asumir rascarse el bolsillo directamente, sin miramientos (y si en España se han vendido 600.000 vehículos con el software en cuestión, la firma está preparada para un proceso de negociaciones e indemnizaciones a nivel mundial que puede poner en peligro su continuidad). Y respecto del riesgo reputacional, bueno, daría mucho que hablar. De momento ya se ha visto lo que pasa con SEAT. […]

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